EL TOP 10 de las publicidades argentinas que me llamaron la atención en 2018


Argentina es un país único. Y no lo digo por haber nacido allí, sino por muchas razones, entre ellas, las audiovisuales. Mucho o gran parte de lo que se ve en las tandas latinoamericanas, arrancó como idea en Argentina, aunque adaptadas a cada idiosincrasia. Por eso a veces terminás viendo publicidades que, además de intentar "romper la tanda", te quedás preguntando si realmente sirvieron para vender el producto. Le ha pasado a Telecom con "La llama que llama". Sus mismos creadores, Ramiro Agulla y Carlos Bacetti, admitieron haber hecho una campaña altamente recordable pero que fue un fracaso en ventas para la empresa.
Si bien el principal objetivo de la publicidad no es vender sino comunicar, nos encontramos con avisos que a veces logran ese objetivo y otras, medio como se quedan en el camino, según el punto de vista de cada uno.
Aquí les muestro y les comento las 10 publicidades argentinas que me llamaron la atención (no significa que me gusten o me disgusten) en los meses que estuve de visita, a fines de 2018 y comienzos de 2019.

TE PRESTO LA FAMA: la curiosa historia detrás del Tema del Verano 2019


Hace unos años, en dulatina.com, empezamos a recopilar los temas de cada verano argentino. No es una elección arbitraria ni nada por el estilo. La canción que más sonó en las playas, sea buena o no tanto, es el Tema del Verano. Así nomás, diría el chino del súper. Y últimamente el reggaetón, un género que muchos le dábamos poca vida cuando Daddy Yankee apareció con su famoso "Gasolina", tuvo en estos últimos años un resurgimiento que pocos géneros musicales han tenido desde el folclore argentino a través de Soledad a mediados de los '90.

Y NO SE NOS FUE DE REPENTE: el fin del Suplemento Sí y cómo nos enteramos meses después


Era un ritual. Tomarme los viernes por la tarde-noche el colectivo de la Ruta 200 (un recorrido que ahora se podría hacer caminando un poco) y hacer dos kilómetros y medio al único kiosco de revistas más cercano sin ir hasta el centro de Merlo, en el kilómetro 34 y medio. Era comprar el Clarín y no leerlo tanto como sí leer su suplemento joven. Leer el Sí era un ritual. Un ritual económico, mucho más barato que comprar las revistas especializadas en rock y cultura joven, que salían una vez a la semana o cada quince días. Pero había algo muy particular en ese suplemento, además de ser el primero en su tipo en la historia de los periódicos en Argentina. El Sí logró acelerar los tiempos de la información del género. Y aún faltaba para que aparezca la tremenda inmediatez de Internet y las redes sociales, las mismas que firmaron el acta de la lenta defunción de un medio como el "suple", como se lo impuso como apodo familiar.